sábado, 2 de abril de 2011

Zonceras Argentinas y otras Yerbas


No se en que momento, pero Aníbal se hizo un tiempito y escribió este libro.
En su blog, está este adelanto:

Como les decía ayer, este libro busca ser una clara señal para mis compañeros y un espacio de discusión para los que no piensan como nosotros. En ese sentido, y aprovechando que hoy, en todo el mundo, se conmemora el Día de Concientización del Autismo, me pareció apropiado ofrecerles una muestra de lo que intenta  “Zonceras Argentinas y otras Yerbas – Manual”.
La Zoncera número 12, titulada “Es un gobierno autista que no dialoga”, habla de cómo los mismos medios que hoy tratan de que la población tome conciencia sobre el Autismo como enfermedad, en otros momentos la usan como insulto. Van un par de párrafos de la zoncera en cuestión, como adelanto y muestra del libro.
Dice al principio: “El autismo es una enfermedad. “Una alteración evolutiva del desarrollo que puede definirse como dificultades de la comunicación verbal y gestual, alteraciones de la interacción social recíproca y un repertorio muy restringido de actividades e intereses y patrones repetitivos de conducta.” Alguna vez escuché a padres de niños autistas, dolidos por el uso indiscriminado del término, casi siempre utilizado para acusar al otro de querer negar la realidad. Por eso es extraño que personajes que hacen de lo “políticamente correcto” una misión en la vida no tengan el debido cuidado con este término. Típica zoncera de quien, buscando agraviar (en teoría) termina discriminando a quienes padecen esta alteración evolutiva del desarrollo”.

Y luego, más adelante, en otro párrafo, en referencia a los que suelen tachar de “autista” a la Presidenta, agrega “Lo que no pueden soportar es que hayamos atravesado la famosa crisis mundial de 2008/2009, porque como dijo Cristina, “nos discutieron desde el primer día hasta el derrumbe de Wall Street, que el modelo que teníamos que seguir era ese que se había derrumbado. Y nosotros, afortunadamente, casi terca y empecinadamente, insistimos en que el desarrollo y el modelo de acumulación con matriz productiva diversificada e inclusión social era el camino más apropiado y no nos equivocamos”. Terca. Empecinada. Convencida. Segura. Nunca “autista”. En ese adjetivo se oculta una intención tan estigmatizante y, a la vez, una flagrante falta de respeto hacia quienes padecen esta enfermedad. Tanto que la sociedad en su conjunto debería expresar de algún modo su desagrado y su repulsa”.